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Design Thinking

   Pablo Crespo Pita,  Ingeniero en Diseño Industrial por la Universidad Nebrija y doble MA en la Scuola Politecnica di Design Milano, fundador y gerente de Imaisdé Design Studio con más de 70 publicaciones en medios especializados y diez premios en concursos nacionales e internacionales nos adentra en el mudo del Design Thinking: una filosofía de trabajo para el desarrollo de proyectos de innovación con un enfoque multidisciplinar y colaborativo.

El Design Thinking en la iluminación

   Es probable que haya escuchado más de una vez el término Design Thinking en los últimos tiempos. La metodología y filosofía de trabajo que comenzó a impartirse en los años 70 en la Universidad de Stanford y que luego popularizó Tim Brown a través de su consultora de diseño IDEO, parece haber sido acogida por las empresas con gran entusiasmo en la última década para consolidarse en la actualidad, como una herramienta imprescindible para crear y mejorar proyectos o servicios innovadores.

   El Design Thinking no es solo una metodología propia que utilizamos algunos diseñadores industriales desde casi el nacimiento de nuestra profesión, es también una filosofía de trabajo que se utiliza en el mundo empresarial para realizar proyectos de innovación con un enfoque multidisciplinar y colaborativo focalizándose en las necesidades y emociones del usuario. A lo largo del proceso de Design Thinking, la información, las ideas y las decisiones se van filtrando para crear un producto o servicio final donde el usuario, sus necesidades y la innovación tienen un papel principal.

   Podríamos explicar que el Design Thinking es como un embudo-colador por el que viertes contenido, información e ideas para colarlo a través de sus tres filtros: las necesidades del usuario, la factibilidad tecnológica y la viabilidad económica. En el resultado de salida se encuentra el producto o el área de innovación apropiado.

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   Esquema imaisde.com sobre el Design Thinking. Si la definición académica o el Design Thinking le resulta complicada de entender, seguro que lo hará con un utensilio de cocina habitual.

Como toda metodología, en el Design Thinking también hay fases y éstas son cinco:

1. Empatizar: Consiste por un lado en la comprensión del briefing de un proyecto cuando trabajamos con una empresa (análisis de sus necesidades, análisis de sus capacidades de fabricación, mercado y etc.). Y por otro lado, en la observación del usuario interactuando con nuestros productos o los productos habituales de nuestro sector (observación anónima, encuestas, entrevistas, etc.)

2. Definirnos: Encontraremos con gran cantidad de información que debemos comprender y sintetizar adecuadamente para convertirlo en una conclusión que será nuestro reto de innovación: un problema o una necesidad encontrada en nuestros usuarios y no resuelta por nuestra empresa o por ninguna otra dentro de nuestro sector.

3. Idear: Es la parte más creativa del proceso de Design Thinking en la que identificadas las necesidades del usuario y definido nuestro reto de innovación, debemos lanzar ideas durante un proceso creativo en grupo donde lo importante es no tener prejuicios ni juzgar; una idea disparatada puede dar pié a otra idea innovadora y factible. Al final del proceso, es importante registrar todas las ideas y ordenarlas.

4. Prototipar: Es una etapa muy útil para combinar, ampliar y refinar ideas a través de bocetos, storyboards, maquetas y prototipos 3D que nos permitirán comprobar dimensiones y principios básicos de experiencia de uso buscando la retroalimentación de los usuarios finales.

5. Testear el mercado: Experimentamos y refinamos ideas a partir de los prototipos buscando la opinión de los consumidores, determinando si la solución cumplió sus objetivos y discutiendo posibles mejoras.

   El Design Thinking es una metodología adaptable y modulable que podemos aplicar en cualquier empresa y proyecto de iluminación. Solo es necesario invertir un poco de tiempo, una cantidad de recursos económicos mínimos y un buen equipo de trabajo de design thinkers. Los resultados sobre el papel son casi instantáneos permitiéndonos identificar nuestros retos de mejora sobre nuestros productos y servicios para encontrar oportunidades de innovación en el sector de la iluminación.

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   Mae West Collection de Studio Job para Venini Italia. En Design Thinking es fundamental centrarse en lo que eres capaz de hacer, no en lo que ya haces. La tradicional marca de iluminación de cristal veneciano Venini, no solo actualizó sus lámparas dotándolas de nuevas formas figurativas que despertasen las emociones de los consumidores.

   En el sector de la iluminación podemos crear productos innovadores pensados no solo en la funcionalidad, sino también en la experiencia de uso y sus vinculaciones emocionales entre el producto y el usuario. Cuando hablamos de emociones en el consumidor, hablamos de por ejemplo la felicidad que provoca nuestra lámpara, los recuerdos o evocaciones por la historia que cuenta el producto en sí mismo o por los sentimientos menos positivos como las frustraciones que puede provocar por su difícil manejo, la elección incorrecta de los materiales, la complicación del montaje y mantenimiento, etc.
Con la iluminación, tenemos la capacidad única para crear atmósferas a través de las luces y sombras con la que podemos transformar radicalmente un espacio con el mismo elemento, por lo que en nuestro proceso de Design Thinking, definitivamente deberíamos elevar las emociones del usuario al nivel de la funcionalidad. La industria de la iluminación se ha centrado principalmente en el ahorro de consumo y las formas figurativas que iluminan de una u otra forma nuestros espacios y llenan las exposiciones de nuestras tiendas. De esta forma, los campos de innovación en la iluminación son casi infinitos si somos capaces de hacer una buena observación sobre el usuario para adelantarnos a sus necesidades y motivaciones. Por ejemplo, ¿cómo podríamos mejorar la experiencia de cambiar una bombilla que se encuentra en una lámpara de techo? ¿sería la robótica una industria por explotar y aplicar en la iluminación? ¿estamos cubriendo necesidades concretas para un segmento de usuario específicos como por ejemplo, pacientes en hospitales?

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Lámpara Philips Wake-Up. Nada más frustrante que despertarse con un molesto sonido cada mañana. Philips se preguntó cómo podrían mejorar la experiencia con su tecnología a través de una lámpara que se va encendiendo poco a poco imitando a la luz natural del sol para despertarte suavemente a su hora.

   Estas y otras preguntas nos las podemos hacer con esta metodología a través de la observación: en el mercado existe un espectro de usuarios más amplio que necesita o demanda nuevas soluciones y en realidad muchas de esas necesidades las cubrimos de la misma manera, lo que conlleva en ocasiones a que el usuario no encuentra exactamente lo que necesita o se frustre con nuestro producto.

   Cuando hablamos de Design Thinking hablamos de contexto en el usuario. Sin embargo es muy importante contextualizarnos también dentro de nuestra empresa; hemos hablando anteriormente que en la primera etapa de esta
metodología es la Empatía, y para que esta sea la más correcta posible, deberíamos dividirla en comprensión de la empresa y observación del usuario.

   Dentro de un proyecto de iluminación para una empresa, debemos tener muy presente todas sus necesidades reales, sus capacidades de fabricación, sus limitaciones técnicas o sus recursos económicas que son ni más ni menos que 2/3 de los filtros que aplicamos en nuestro proceso de Design Thinking: la viabilidad económica y la factibilidad tecnológica. Pero es muy importante que estos dos filtros no acaparen la dirección del proceso puesto que de esta forma, terminaríamos creando otro producto más o lo que es peor, nunca podríamos crear un producto disruptivo o innovador dentro del sector de la iluminación.

   Todos somos usuarios y todos somos consumidores de sistemas de iluminación en nuestra vida diaria, todos sufrimos las ventajas y las carencias de los productos que nos rodean. Siguen habiendo oportunidades para el diseño y el desarrollo de nuevos productos que posean nuevas funciones y que resuelvan los problemas de los usuarios que vienen y cubran las necesidades actuales. El Design Thinking es una herramienta que nos ayuda a encontrar esos puntos de innovación de una forma sencilla y segura. ¿Está preparado para adaptarse a los nuevos cambios en los hábitos de consumo que se avecinan en el sector de la iluminación o prefiere formar parte de las empresas que los lideren?

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